13 de enero de 2006 Número 64

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RESPECT Uganda aborda la problemática de las mujeres estudiantes refugiadas

Tom Fred Obonyo permanece en el centro de una zona de guerra. Durante diecinueve años ha visto cómo su comunidad se iba deteriorando a causa de los conflictos armados, cómo sus gentes han sido asesinadas o raptadas para luchar con las fuerzas rebeldes y cómo su preciados rebaños han sido botín de las tribus atacantes.

Se trata de Agoro, una comunidad rural de Uganda en la frontera con Sudán, constituida por 16.500 personas de la etnia Acholi. Obonyo es coordinador del programa de la Asociación Agoro de Desarrollo Comunitario (ACDA) y coordinador nacional de RESPECT Uganda.

El número de desplazados internos (IDP) ha pasado de 450.000 en 2002 a cerca de 2.000.000 en 2005. Durante casi 20 años el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) ha estado devastando las comunidades rurales y los campamentos de desplazados internos. El VIH, a pesar de haber experimentado un notable descenso desde el comienzo de los años 90, se lleva todavía miles de vidas cada año. Obonyo se enfrenta a esos extremadamente desalentadores adversarios.

Varias organizaciones humanitarias han señalado que en particular las mujeres están soportando circunstancias difíciles. En concreto, las niñas y las mujeres jóvenes son extremadamente vulnerables, debido a varios factores. Obonyo indica que es poco probable que las mujeres terminen la enseñanza secundaria porque muchas familias consideran la educación de las niñas como un derroche económico, cuando se las podría dejar trabajando en casa. Este hecho se refleja en los índices de alfabetización calculados respecto al año 2003, en el que un 79,5 % de varones y un 60,4 de mujeres pueden leer y escribir.

Además, debido a las obligadas tradiciones de matrimonio y a lo que Human Rights Watch llama «presión de la sociedad para que la violencia sea tolerada» persiste la violencia sexual y la violencia en el hogar contra las mujeres, que pasa desapercibida o sin ser abordada por las autoridades locales y gubernamentales. A su vez esta violencia frecuente en el seno del matrimonio lleva a un riesgo más alto de infección por VIH.

Por último, el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) continúa secuestrando a miles de niños cada año de las comunidades rurales y de los campamentos de desplazados internos. Con frecuencia se obliga a las mujeres de éstos a convertirse en «esposas» o en esclavas sexuales de los jefes de los grupos combatientes. Una vez más la infección por VIH es a menudo el resultado de esas relaciones forzadas. Mientras que a nivel nacional las tasas de prevalencia del VIH rondan el 5 % de la población, el contagio en los campamentos de desplazados internos se eleva a un porcentaje superior al 20 %, afirma Obonyo.

En respuesta a los enormes obstáculos a que hace frente su comunidad, en agosto de 2001 un equipo formado por Obonyo y otros ciudadanos activos de Agoro se agruparon para crear ACDA. La asociación aplica un enfoque de abajo hacia arriba con base comunitaria, para reconstruir Agoro, centrándose particularmente en sus jóvenes y en sus mujeres.

Poco después de su creación a comienzos de 2002, ACDA se asoció a RESPECT Internacional. Juntas, las dos organizaciones han establecido un programa de intercambio de cartas por correspondencia en seis escuelas del norte de Uganda y han matriculado a varios estudiantes en la Universidad de RESPECT. A pesar de que en general la matriculación de mujeres en las escuelas ronda solo el 35 %, el porcentaje de chicas que están vinculadas a RESPECT es más alto (entre el 40 % y el 50 %), y Obonyo espera en el futuro animar aún más la participación de mujeres.

ACDA está además en la actualidad trabajando en un proyecto de educación sobre VIH/SIDA que aborda la violencia en el hogar, su terrible influencia sobre las mujeres y el riesgo que conlleva de aumentar la infección por el VIH. El proyecto trata de reducir los nuevos contagios por VIH así como el estigma que supone, especialmente para las mujeres. «Las mujeres son el grupo más vulnerable de la comunidad que es víctima del estigma y la discriminación del VIH/SIDA», dice Obonyo.

Por otra parte, el programa de intercambio de cartas ha sido una actividad educativa y emocionante para los alumnos. A través de él, señala Obonyo, han llegado a conocer mejor su entorno y algunos incluso han pasado a formar parte de otras organizaciones no gubernamentales locales (ONG). Obonyo indica que muchos alumnos escriben a sus amigos por correspondencia sobre la situación en el norte de Uganda y sobre su temor a la guerra y a ser raptados por el LRA.

Muchos de ellos son «emigrantes nocturnos», niños que cada noche caminan hasta áreas urbanas más seguras para dormir en iglesias, colegios y tiendas con el fin de evitar ser raptados. En sus cartas, las niñas expresan un miedo especial a ser secuestradas y obligadas a convertirse en la «mujer» del jefe del LRA.

Desgraciadamente en ocasiones los temores de los estudiantes se confirman: «Muchos niños que están incluidos en el programa de RESPECT han sido raptados y asesinados por los rebeldes y, hasta ahora, sobre muchos de ellos nadie sabe si están vivos o muertos» cuenta Obonyo.

RESPECT y ACDA seguirán trabajando para reconstruir Agoro y el norte de Uganda, confiando en todo momento en que algún día esos niños no tengan ningún motivo para sentir miedo.

Referencias:

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